domingo, 18 de abril de 2010
La chica del paraguas rojo
La joven se dirigía hacia la oficina de Raimundo Jiménez. Como cualquier hada, quería ayudar a los mortales, y Raimundo era un hombre muy infeliz. Cuando llegó a la oficina la puerta estaba cerrada con llave. Llamó varias veces sin recibir respuesta alguna, y decidió entrar por sus propios medios. Recurriendo a sus capacidades sobrenaturales sopló suavemente en la cerradura y la puerta se abrió. Nada más entrar, la muchacha comenzó a examinar el interior de la oficina, y no le gustó lo que encontró. Sobre una mesa había pruebas de que Raimundo planeaba desahuciar a varias familias humildes. Quería construir una urbanización de lujo en el lugar donde estaban sus casas, y conseguir grandes sumas de dinero a costa del sufrimiento ajeno. Después de examinar la oficina, el hada se sentó en una silla. Esperó a que Raimundo volviera, y al cabo de dos horas, vio como entraba por la puerta.
-Mi nombre es Crystal y he venido para ayudarte, –dijo la joven- pero no te lo mereces.
Raimundo quedó perplejo al ver como en la mano de Crystal un revolver surgía de la nada. El hada apretó el gatillo, y Raimundo cayó al suelo con un orificio de bala en la frente.
La intención de Crystal era ayudar a los mortales, y acababa de hacerlo
Diego Escudero
lunes, 12 de abril de 2010
Mil voces
Perdí el vuelo y tuve que pasar otra noche en el aeropuerto. Cada vez que necesitaba subir a un avión, escuchaba miles de voces que me atormentaban. Sólo había una forma de hacerlas callar, obedecerlas. Una vez que cumplía sus órdenes, las voces me dejaban tranquilo, pero era incapaz de recordar lo que me habían mandado.
Mientras esperaba al próximo avión, uno de los empleados del aeropuerto se acercó a mí.
-Ha tenido suerte de perder el vuelo –me dijo- el avión ha explotado en el aire.
En ese momento me sentí aterrado al escuchar algo que nadie más podía oír. Miles de voces reían en mi mente.
Diego Escudero
sábado, 26 de diciembre de 2009
El brujo
Decís cosas terribles de la magia negra, y todas son tan falsas como que Elroy es un brujo. Elroy tan solo es un hombre diferente al resto de vosotros, y eso no le convierte ni en un hechicero ni en un monstruo. Solo por decidir ser distinto, le habéis acusado de todos los males de la aldea, y todo ha sido por envidia. No soportáis que Elroy haya decidido romper con lo preestablecido mientras que vosotros continuáis teniendo una existencia vacía.
Podíais haber aprendido mucho de él, pero en lugar de seguir su ejemplo y desarrollaros tal y como sois, os aferráis a viejos prejuicios sin sentido y creais calumnias y acusaciones falsas.
Sabéis que esta noche Elroy morirá. Vuestras acusaciones han llegado a oídos de la Inquisición, y al caer el sol, un hombre bueno será ejecutado. Elroy no es un monstruo, es una víctima, y vosotros, sois sus asesinos.
Diego Escudero
sábado, 26 de septiembre de 2009
Te odio
Nunca te dije que te odio. No te aguanto ni a ti ni a tu estúpido hijo gordinflón.
Cuando murió mi esposa, me sentí sólo hasta que te conocí. No me importó que estuvieras divorciada y tuvieras un hijo. Eras encantadora.
Después de casarnos, te convertiste en un ser insoportable. Desordenabas mis libros, me estropeabas el ordenador cada dos por tres, los días que había partido, traías a las zorras de tus amigas, y os adueñabais de la tele del salón, si me compraba ropa que no te gustaba, la tirabas a la basura, y para rematar, ponías la música a toda hostia a la hora de la siesta. Sobre tu hijo ¿qué puedo decir? Es un mocazos de ocho años incapaz de atarse sólo los zapatos, que no hace más que molestar. El puto niño no habla, vocea, deja todo pringoso con sus dedos llenos de porquería, sus trastos están tirados por todas partes, y por si fuera poco, me despierta los domingos por la mañana, para que le lleve a unas clases de música que es incapaz de aprovechar.
Estoy convencido de que estas deseando que nos divorciemos, seguro que el juez te concede la casa que he pagado con mi sueldo. Por desgracia para ti eso no va a pasar. La toxina que hay en tu organismo te matará en unos segundos. Divertido ¿verdad? Pues eso no es nada, más divertido va a ser cuando juegue con tu hijito, y le arranque la cabeza.
Diego Escudero
domingo, 20 de septiembre de 2009
El último viaje
Migraremos a Saturno, surcáremos las estrellas, volaremos lejos y seremos libres. Todo el poder del mundo está aquí, en nuestras manos, y cuando lo usemos, sentiremos las maravillas de la vida.
Estas fueron las últimas palabras que Marcos dijo antes de morir de sobredosis. En su vida fue todo esclavitud. Era esclavo de sus miedos, de sus fracasos, y de la sucia jeringuilla que le hacía ver todo de forma distinta, y que hizo que nunca más volviera a ver nada.
Diego Escudero
martes, 18 de agosto de 2009
Libre
LIBRE
El bosque susurra,
le habla,
le cuenta historias,
le devuelve la calma.
Se descubre a sí mismo,
a su lado salvaje,
el viento del bosque
le guía en el viaje.
Olvida las normas,
todo lo aprendido.
Por fin es libre,
como siempre ha querido.
Diego Escudero